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Contra quienes ponen en riesgo nuestra democracia, ni un paso atrás. Antifascistas siempre.

Jóvenes de IU Madrid

Desde Jóvenes de Izquierda Unida de Madrid queremos mostrar nuestro completo apoyo al compañero Pablo Iglesias, candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid, al Ministro de interior Fernando Grande-Marlaska, y a María Gámez, directora general de la Guardia Civil, por las recientes amenazas terroristas que han recibido tanto ellos como sus familias. Todo nuestro apoyo también a la Ministra de Industria María Reyes Maroto, quien ha sufrido hoy también una amenaza de muerte.

La mañana del pasado viernes, en el debate de candidatos y candidatas de la Cadena SER, se produjo una situación que constituye una anomalía democrática inadmisible, que no debería tener cabida en los medios de comunicación: la candidata de VOX a la presidencia de la Comunidad de Madrid cuestionó la veracidad y se negó a condenar las amenazas de muerte terroristas que se han producido por parte de la ultraderecha. Monasterio osó poner estas amenazas en duda y se jactó de que Pablo Iglesias abandonase el debate por sus provocaciones, con frases como “estamos mejor sin él” o “vete, que es lo que queremos muchos españoles”.

Una vez más comprobamos que, cuando la ultraderecha se encuentra sin argumentos y la antipolítica no da frutos, recurre al insulto y al ataque personal. Esta polarización y crispación no viene dada por “ambos extremos”, sino que se sitúa precisamente en el momento en el que la derecha no asume los mecanismos democráticos recogidos en la Constitución, y decide iniciar una campaña de acoso y derribo a un Gobierno estatal, en sus propias palabras, “ilegítimo”, haciendo uso de todos los medios a su alcance, incluyendo el acoso diario a la vivienda familiar de responsables políticos, la difamación abierta e invención de bulos, y consecuencia de ello la persecución jurídica bajo cargos falsos.

Crispar y polarizar es esto: faltar, insultar, mentir y marear realidades obvias frente a quienes situamos en el debate político aquellos temas que realmente afectan a las condiciones materiales de vida de los madrileños y madrileñas, como es la necesidad de regular los alquileres para garantizar el derecho a la vivienda, o el derecho a una sanidad con recursos y capacidad de responder a la grave situación epidemiológica que ha sufrido la Comunidad de Madrid durante el mandato de Ayuso.

En esta situación de agresión personal, la respuesta democrática y antifascista de Pablo Iglesias fue abandonar el plató y no alimentar un debate vacuo ante sus provocaciones, que a posteriori, Mónica García y Ángel Gabilondo, también tomaron al retirarse del debate, a quienes agradecemos su actuación. Como sociedad democrática, no podemos seguir tolerando y blanqueando a la ultraderecha y a su discurso de odio y confrontación. No debemos seguir dando un altavoz a quienes atacan los derechos de todos y todas, mediante la mentira, la demagogia y el victimismo. No podemos caer en la indiferencia, ya que tolerar a los intolerantes supone la normalización de sus ideas.

En palabras de la co-coordinadora de la Red de Jóvenes de Izquierda Unida Madrid, “estos medios del statu quo, en cuyas juntas directivas hay bancos, fondos buitres, constructores y benefactores de la dictadura, deben dejar de ser el basurero y escaparate de las mentiras y falacias de la derecha. O la sociedad española revisa urgentemente el rol de estos medios en el entramado político de las cloacas del Estado, o acabaremos pagando con nuestra democracia su complicidad”.

Queremos dejar clara una cosa: no caben equidistancias, los extremos no se tocan, y el fascimo y el antifascismo no son dos caras de la misma moneda. El antifascismo es el antídoto que ha hecho posible construir una sociedad democrática y tolerante, que históricamente nos ha permitido seguir conquistando derechos para la clase trabajadora. 

Una sociedad comprometida con la democracia debe pasar obligatoriamente por una sociedad antifascista, y esto implica condenar sin medias tintas la amenaza tanto individual como colectiva que supone el auge de la ultraderecha contra los valores de respeto, igualdad y solidaridad y los Derechos Humanos.

La extrema derecha española se ha burlado de las amenazas de muerte a un demócrata, esto marca un antes y un después desde su reaparición, pero nos da más motivos para salir a votar el próximo martes 4 de mayo: el fascismo no puede volver, y ha de ser frenado. En las urnas nos jugamos mucho, nos jugamos la democracia.

Nos posicionamos contra el fascismo y contra sus cómplices y colaboracionistas, y reivindicamos que, en calidad de demócratas, nos posicionamos en contra de cualquier espacio que pueda darle voz a la ultraderecha. Por eso, desde Jóvenes de Izquierda Unida Madrid hemos tomado la decisión de no acudir a ningún debate electoral al que acuda la extrema derecha, e invitamos al resto de organizaciones políticas a hacer lo mismo. 

Llamamos a la movilización en todas las esferas, partidos, sindicatos, organizaciones y movimientos sociales, y en definitiva a toda aquella persona o colectivo que se considere demócrata a votar este 4M para que la extrema derecha y sus cómplices, que hoy se se han unido a las mofas contra nuestro candidato, se queden fuera del Gobierno de la CAM.

Para ser demócrata hay que ser antifascista. Basta ya de blanquearlos y darles voz. Se lo debemos a los y las que se dejaron la vida para conquistar los derechos de los que actualmente gozamos, y a los y las que están por venir y no quieren perderlos. Somos responsables de la sociedad que construimos y de aquella que aspiramos alcanzar, y no vamos a dejarlos pasar.

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Madrid, 26 de abril de 2021.

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